Siempre digo que este blog es para mujeres optimistas. Quizas debería definir que entiendo por eso, pero hoy el tema no es «optimista». Este post es un pensamiento en alto.


¿Habéis sentido en algún momento que pierdes una amiga?

Para mi es un tema que me genera una especie de tristeza y fracaso. Creo que también inseguridad .

Suelo hacer amigas con mucha facilidad, me encanta un plan de amigas: una cañas en la azotea de casa, una escapada de fin se semana, un aperitivo un viernes o un té rápido mientras los niños están en una extraescolar.
Tengo amigas que hice en el pueblo costero donde veraneaba de pequeña. Amigas del colegio, del insti, de la carrera, del trabajo, del master.De las diferentes ciudades donde he vivido. Amigas que conocí porque son madres de amigos de mis hijos. Me encanta disfrutar con mis amigas.

Pero tan bien me he encontrado en situaciones en las que una amiga ha dejado de serlo. Amigas con las que en algún momento me sentí muy unida y compartí muchas cosas y de pronto ya no estaban.

Este verano escuchaba un podcast de Veronica Blume . Verónica decía que había personas que se cruzaban en nuestra vida con una determinada misión y después desaparecían. Y eso me llevó a pensar en esas amigas que se han cruzado en mi vida, con mucha intensidad, y que después se han ido diluyendo y han desaparecido. Viéndolo de esta manera, cumplían una misión, o simplemente era un momento de mi vida en las que aprecía… y tenía sus motivos…

Para mi es algo que me duele, pero quizás sea una especie de fluir con la vida, un dejar ir tipo mindfullness. Vivir los momentos que nos trae la vida y seguir avanzando.

Y aunque doloroso, ¡¡¡viva la amistad!!! Vivan las amigas, las que se van y las que se quedan. A todas estoy agradecida.